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martes, diciembre 04, 2007

El pesimista corregido (Santiago Ramón y Cajal)

Veo negro y siento frío. Me parece que una ola tenebrosa de la noche estelar penetra en mi alma; que la temperatura glacial de los espacios interplanetarios me empapa como el errabundo aerolito; que las células de mi cuerpo pugnan por dispersarse como enjambre de abejas enloquecidas... ¡Lástima que la muerte suspenda la conciencia sin transferirla del cerebro a la célula y de ésta a la molécula! Momento felicísimo debe ser para los átomos de carbono y de nitrógeno encarcelados en los albuminoides del protoplasma el de la liberación definitiva y su libre expansión en los amplios dominios de la atmósfera. ¡Qué placer más grande sería sentirse disolver en la nada; ocultarse de la luz, aleteando sin rumor, como el murciélago que se refugia en la caverna; caer en el abismo, a semejanza del barco zozobrado en las tinieblas, sin producir espumas ni remolinos visibles, sin dejar, en fin, en ningún corazón, el amargor de un sentimiento!

El pesimista corregido
Santiago Ramón y Cajal

martes, febrero 13, 2007

[Razonar y convencer] (Santiago Ramón y Cajal)

Razonar y convencer, ¡qué difícil, largo y trabajoso! ¿Sugestionar? ¡Qué fácil, rápido y barato!

Santiago Ramón y Cajal

martes, diciembre 13, 2005

Cuentos de Vacaciones (Santiago Ramón y Cajal)

Después de todo, ¿qué sabemos, ¡pobres de nosotros!, del objeto de la vida? ¿Hacia dónde camina esa corriente de protoplasma, salpicado de cuajadas espumas -las células-, de la cual el hombre representa el postrer remanso? ¿Fue su cauce obra de la inteligencia o del acaso? ¿Vamos hacia la verdad o hacia la felicidad? ¿Somos fines o instrumentos? ¡Quién sabe! Afortunadamente, por extensas y densas que sean las nieblas de la filosofía, no suelen descender del cerebro a las manos...

Cuentos de Vacaciones
Santiago Ramón y Cajal