jueves, mayo 01, 2008

La Colmena [de chinos] (Camilo José Cela)

Doña Visi y doña Montserrat charlan por los codos. Doña Visi está encantada; en la última página de "El querubín misionero", revista quincenal, aparece su nombre y el de sus tres hijas.
-Lo va usted a ver por sus propios ojos cómo no son cosas mías, cómo es una gran verdad. ¡Roque! ¡Roque! Desde el otro extremo de la casa, don Roque grita:
-¿Qué quieres?
-¡Dale a la chica el papel donde viene lo de los chinos!
-¿Eh?
Doña Visi comenta con su amiga:
-¡Ay, santo Dios! Estos hombres nunca oyen nada. Levantando la voz volvió a dirigirse a su marido.
-¡Que le des a la chica...! ¿Me entiendes?
-¡Sí!
-¡Pues que le des a la chica el papel donde viene lo de los chinos!
-¿Qué papel?
-¡El de los chinos, hombre, el de los chinitos de las misiones!
-¿Eh? No te entiendo. ¿Qué dices de chinos? Doña Visi sonríe a doña Montserrat.
-Este marido mío es muy bueno; pero nunca se entera de nada. Voy yo a buscar el papel, no tardo ni medio minuto. Usted me perdonará un instante.

La Colmena
Camilo José Cela

miércoles, abril 30, 2008

Felicidad (Katherine Mansfield)

¿Qué puede hacer uno si, aún contando treinta años, al volver la esquina de su calle le domina de repente una sensación de felicidad..., de felicidad plena..., como si de repente se hubiese tragado un trozo brillante del sol crepuscular y éste le abrasara el pecho, lanzando una lluvia de chispas por todo su cuerpo?
¿Es que no puede haber una forma de manifestarlo sin parecer “beodo o trastornado”? La civilización es una estupidez. ¿Para qué se nos ha dado un cuerpo, si hemos de mantenerlo encerrado en un estuche como si fuera algún valioso Stradivarius?

Felicidad
Katherine Mansfield

El tambor de hojalata [Tambor] (Günter Grass)

La mariposa tocaba el tambor. He oído tocar el tambor a conejos, a zorros y marmotas. Tocando el tambor, las ranas pueden concitar una tempestad. Dicen del pájaro carpintero que, tocando el tambor, hace salir a los gusanos de sus escondites. Y finalmente, el hombre toca el bombo, los platillos, atabales y tambores. Habla de revólveres de tambor, de fuego de tambor; con el tambor se saca a la gente de sus casas, al son del tambor se la congrega y al son del tambor se la manda a la tumba. Esto lo hacen, tocando el tambor, niños y muchachos. Pero hay también compositores que escriben conciertos para cuerdas y batería.

El tambor de hojalata
Günter Grass

31 canciones [Selección musical] (Nick Hornby)

Sólo cuando conoces un grupo y te gusta te conviertes en la clase de crítico musical al que debieran dar trabajo todas las revistas y periódicos. He estado escribiendo un poco sobre el pop en The New Yorker el último par de años, un rollo en el que parece imprescindible que cada mañana metan en tu buzón cientos de CD que no quieres. Sospecho que las compañías discográficas acaban averiguando de alguna manera tus gustos y omiten astutamente poner en sus envíos los CD que pudieras querer, de modo que te obligan a comprarlos de todos modos. Mi respuesta habitual a estos CD no deseados es la que sigue: a) miro la carátula. Si tiene una pegatina de Advertencia a los Padres, y el artista se llama algo como Thuggy Breakskull, o PusShit, no lo pongo. Me preocupa si el artista en cuestión es mono, o tiene mucho pelo, o gruñe, o le sangra la nariz, o parece haber trabajado en una serie televisiva para adolescentes, o parece muy viejo, o parece muy joven, o simplemente vagamente sin pistas (este último es un juicio complejo, y probablemente no puedo describirlo coherentemente, tiene algo que ver con las cejas, me parece, aunque algunas veces también hay un tatuaje, o una sonrisa, o una mueca, o algún objeto para la cabeza que ayudan), o graba para un sello que no me gusta. Algunas veces –aunque he de confesar que no a menudo- doy la vuelta al CD para mirar los títulos de las canciones, lo que duran, alguna vez el nombre de un productor con la esperanza de que algo me lleve a la conclusión de que este álbum No es Para Mí, que es para quinceañeros, o estrechos, o juerguistas, o cabezotas, o conservadores, o anarquistas, o simplemente para cualquiera que no tenga cuarenta y cuatro años y viva en el norte de Londres y le gusten Nelly Furtado y Bruce Springsteen. Si todavía no he conseguido formarme un prejuicio en contra, entonces b) miro la nota de prensa. Si utiliza como comparación cualquiera de los aproximadamente 300.000 nombres para cuya música no tengo tiempo que perder (y generalmente lo hacen, porque mis 300.000 nombres están escogidos con mucho cuidado), bueno, entonces tampoco lo escucho. Así que muy, muy pocos álbumes llegan hasta el paso c), que es cuando pongo ya el jodido chisme en el reproductor y lo escucho. “Escuchar”, sin embargo, significa en este contexto esperar el primer cambio de acorde del primer tema, momento en el que puedo soltar un enorme suspiro de alivio y quitar de en medio el asunto como una broma, una zona sin talento, un desastre cacofónico creado por ignorantes. Es un sistema francamente inexpugnable.

31 canciones
Nick Hornby

martes, abril 29, 2008

Fotoencuentros 2006 (Federico Ruiz de Lobera)

La fotografía de Luis invoca la brutalidad de la conciencia de a pie, recién descubierta, la descarnada belleza del aliento privado, ensimismado, ultrapersonal, en donde las emociones están desvestidas de arquitectura, más que crudas, y el sudor de los cuerpos y los objetos amenaza con emborronar la imagen, de tanta presencia. La fotografía de Luis augura el presente un segundo antes de que ocurra, es el temblor justo antes de la decisión o la toma de conciencia, tiene el tacto de un presagio, de un recuerdo en duermevela que se borró y se recupera, tiene el sabor de un secreto, encriptado en la funda del anonimato, como la punta de la lengua adivinando la pipa entre las dos cáscaras. La fotografía de Luis son los ojos de Sidharta reconociendo las vísceras de su amado pueblo. El papel lleva nitrato de sangre, no de plata. Baylón se disuelve en el aire que respiran sus personajes, se convierte en entorno inherente, desde donde negocia con las hadas callejeras el desentierro de lo sublime bajo lo cotidiano. Así, aparecen hombres, mujeres, animales y objetos con el halo sonoro de espécimen único sobre el planeta, aunque ellos no lo sepan, y nosotros, recién, sí. Son retales inconscientes de nuestra memoria improbable, a los que no concedimos importancia, hasta que aparecieron, de verdad, en los sueños desvelando todo el significado que habíamos ignorado.

Fotoencuentros 2006
Federico Ruiz de Lobera

Mrs. Caldwell habla con su hijo [Las casas de huéspedes] (Camilo José Cela)

Rumorosas, heladoras, malditas, humildes, aromáticas, las casas de huéspedes, hijo mío, son como la banderita arrugada y blanca del que se entrega sin condiciones, del que se entrega sospechando esa magnanimidad que no existe, esa magnanimidad que tampoco él hubiera tenido. En las casas de huéspedes, hijo mío, se establecen las más recias y duraderas alianzas entre los estómagos que más dispares pudieran parecer a una primera vista: es la vieja ley que se cumple, inexorablemente, para solaz de los visitantes, de los fieles espectadores de la miseria.
Si tuviera valor, Eliacim, regentaría con mano dura una casa de huéspedes llena de pálidos, de desnutridos, de agonizantes huéspedes a los que procuraría tratar mal. Pero me falta valor, ya no soy nada joven, ya a pocas cosas puedo aspirar.

Mrs. Caldwell habla con su hijo
Camilo José Cela

lunes, abril 28, 2008

Biografía (Gabriel Celaya)

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: morir.

Biografía
Gabriel Celaya

martes, abril 22, 2008

Marina (Carlos Ruiz Zafón)

Eché a correr buscando desesperadamente el camino de vuelta. Un aullido animal inundó los túneles. Me volví. Una docena de figuras reptaba desde todos los ángulos.
Corrí como no lo había hecho en la vida, escuchando la jauría invisible aullar a mi espalda, tropezando. La imagen del cuerpo de Florián incrustado en la pared seguía clavada en mi mente.
Estaba cerca de la salida cuando una silueta saltó al frente, apenas unos metros más allá, impidiéndome alcanzar las escaleras de subida. Me detuve en seco. La luz que se filtraba me mostró el rostro de un arlequín. Dos rombos negros cubrían su mirada de cristal y unos labios de madera pulida mostraban colmillos de acero. Di un paso atrás. Dos manos se posaron sobre mis hombros. Unas uñas me rasgaron la ropa. Algo me rodeó el cuello.

Marina
Carlos Ruiz Zafón

Espacio y paisaje en la música electrónica de baile (Oriol Rossell)

La música electrónica de baile, y cuanto la rodea y la constituye en fenómeno, tiende a una "producción colectiva" y "anónima", dada su naturaleza fugaz y eminentemente funcional. En su planteamiento, ésta es una música hecha para incitar al baile, sin un ánimo de trascendencia otro; una expresión artística inédita en Occidente en el siglo XX en su misma concepción, desarrollada por disckjockeys y productores anónimos cuyos hallazgos -o al menos así sigue siendo en el estrato underground gracias a la proliferación de los white labels, discos piratas de tirada limitada y total ausencia de créditos- son celosamente mantenidos al margen de la mercadotecnia gracias a la no-información.

Espacio y paisaje en la música electrónica de baile
Oriol Rossell

El nombre de la rosa [éxtasis sexual] (Umberto Eco)

¡Oh, Señor!, cuando el alma cae en éxtasis, la única virtud reside en amar lo que se ve (¿verdad?), la máxima felicidad reside en tener lo que se tiene, porque allí la vida bienaventurada se bebe en su misma fuente (¿acaso no está dicho?), porque allí se saborea la vida verdadera que después de ésta mortal, nos tocar vivir junto a los ángeles en la eternidad... Esos eran mis pensamientos, y me parecía que por fin se estaban cumpliendo las profecías, mientras la muchacha me colmaba de goces indescriptibles, y era como si todo mi cuerpo fuese un ojo por delante y por detrás, y pudiese ver al mismo tiempo todo lo que había alrededor. Y comprendí. Que de allí, del amor, surgen al mismo tiempo la unidad y la suavidad y el bien y el beso y el abrazo, como ya había oído decir creyendo que me hablaban de algo distinto. Y sólo en un momento, mientras mi goce estaba por tocar el cenit, pensé que quizás estaba siendo poseído, y de noche, por el demonio meridiano, obligado por fin a revelar su verdadera naturaleza demoníaca al alma en éxtasis que le pregunta “¿quién eres?” él, que sabe arrebatar el alma y engañar al cuerpo. Pero en seguida me convencí de que las diabólicas eran mis vacilaciones, porque nada podía ser más justo, más bueno, más santo que lo que entonces estaba sintiendo, con una suavidad que crecía por momentos.

El nombre de la rosa
Umberto Eco

Una vida sin principios [Trabajo] (Henry David Thoreau)

Examinemos el modo como empleamos nuestras vidas. Este mundo es un lugar de negocios. ¡Qué ruido infinito! Casi todas las noches me despierta el jadeo de la locomotora, que interrumpe mis sueños. No hay descanso. Sería maravilloso ver a la humanidad de descanso una vez por lo menos. No hay más que trabajo, trabajo y trabajo. No puedo comprar fácilmente un cuaderno para escribir en él mis ideas; por lo general están hechos para anotar dólares y centavos. Un irlandés, al verme escribir una nota en el campo, tuvo por seguro que estaba calculando mis ganancias. Si un individuo fue arrojado desde una ventana siendo niño y quedó lisiado para toda la vida, o se volvió loco por miedo a los indios, se lamenta principalmente porque quedó incapacitado para trabajar. Creo que no hay nada, ni aun el crimen, más opuesto a la poesía, a la filosofía, sí, a la vida misma, que ese incesante trabajar...
[...]
Si un individuo emplea la mitad de cada día en pasear por los bosques, porque le gustan, corre el peligro de que se le tome por un holgazán; pero si emplea todo el día como especulador, talando aquellos bosques y dejando calva la tierra antes de tiempo, se le considera un ciudadano industrioso y emprendedor. ¡Como si a una población no le interesaran sus bosques más que para talarlos!...
[...]
El objetivo del trabajador debiera ser, no ganarse la vida, no tener 'una buena tarea', sino hacer bien determinado trabajo; y, aun en sentido pecuniario, le resultaría económico a una población pagar a sus trabajadores tan bien, que no tuvieran la sensación de estar trabajando por fines bajos, como el de ganarse la vida meramente, sino por fines científicos o hasta por fines morales. No alquiléis un hombre que hace su trabajo por dinero, sino uno que lo hace porque le gusta... El modo como la mayor parte de los hombres se ganan el sustento, o sea la vida, es un simple expediente y una huida del verdadero trabajo de la vida, principalmente porque no saben, pero en parte porque no quieren, otro mejor...

Una vida sin principios
Henry David Thoreau

lunes, abril 21, 2008

Breath (Pink Floyd)

Respira, inspira el aire.
No tengas miedo de preocuparte.
Vete, pero no me dejes.
Busca a tu alrededor y escoge tu propia base
porque tu vida es larga y alto tu vuelo;
y dedicarás sonrisas y llorarás lágrimas;
y todo lo que tocas y todo lo que ves
es todo lo que tu vida será siempre.
Corre conejo, corre!
Excava tu agujero, olvida el sol.
Y cuando al fin el trabajo esté hecho
no te sientes, es hora de excavar otro.
Por que tu vida es larga y alto tu vuelo;
pero sólo si remontas la marea
y te mantienes sobre la ola más grande.

Breath
Pink Floyd

Instinto de Inez [animales salvajes] (Carlos Fuentes)

¡Canten como animales salvajes que se ven reflejados por primera vez en un espejo y no saben que ustedes son ustedes!, ¡aúllen como el espectro que se ignora, como el reflejo enemigo, griten como si descubrieran que la imagen de cada uno en el espejo de mi música es la del enemigo más feroz, no el anticristo, sino el antiyó, el antipadre y el antimadre, el antihijo y el antiamante, el ser de uñas embarradas de mierda y pus que quiere meternos las manos en el culo y en la boca, en las orejas y en los ojos y abrirnos el canal occipital hasta infectarnos el cerebro y devorarnos los sueños; griten como los animales perdidos en la selva que deben aullar para que las demás bestias los reconozcan a través de la distancia, griten como los pájaros para espantar al adversario que quiere arrebatarnos el nido...!

Instinto de Inez
Carlos Fuentes

miércoles, abril 16, 2008

El sol y la rabia, Biografía de Reincidentes (Kike Turrón y Kike Babas)

En 1989 Fernando Madina y Manuel Pizarro, [de Reincidentes,] son requeridos de nuevo por la maquina estatal para prestar el servicio social sustitutorio; sus prórrogas como estudiantes se agotaron y la teoría insumisa que han mascullado años antes hay que aplicarla. A Manuel lo destinan como objetor a las oficinas de la UGT, allí advierte a los presentes que no hará nada, aduciendo que no piensa quitar el puesto de trabajo a nadie. Tras esto le destinan al mismo puesto que a Fernando, al Instituto Andaluz de Servicios Sociales, para dedicarse al cuidado de inválidos ancianos. Los dos mantienen su insumisión a la prestación. Un juicio posterior condena a Manuel a cuatro meses de prisión, aunque no llegará a pisar la cárcel por carecer de antecedentes penales. Fernando, en el juicio posterior, es condenado a la inhabilitación social durante nueve años o a dos años de cárcel, según elija. Durante los juicios, se forman concentraciones de apoyo formadas por amigos, familiares y simpatizantes antimilitaristas.
Estas anécdotas son parte de la ideología del grupo. Se va concretando el carácter interno, gobernado por un socialismo asambleario donde toda decisión que atañe al conjunto debe pasar por la asamblea, que forman todos los que estén en el grupo en ese momento. “Todo esto viene del bagaje ideológico de cada uno –manifiesta Fernando- que coincide bastante. Entre nosotros siempre hemos hablado mucho sobre lo que significa el trabajo colectivo, cierta concienciación, que es igual de importante que la creatividad”.

El sol y la rabia, Biografía de Reincidentes
Kike Turrón y Kike Babas

Los pájaros de Bangkok [Memoria y deseo] (Manuel Vázquez Montalbán)

Carvalho quiso lanzar una última mirada al cuerpecillo de la vieja, la madre de Archit, su propia madre, él mismo, el final, el sucio final de la esperanza torturada por la decrepitud. A él le gustaría morir en un sillón relax, con una botella de vino blanco en un cubo lleno de hielo al lado y un canapé de caviar o morteruelo en una mano, entre los árboles, qué árboles no importaba, y en la sospecha de que su conciencia se desligaría del cuerpo y empezaría a subir hacia las ramas para contemplar a vista de pájaro la torpeza insuficiente de su propia muerte. Pero la posibilidad de morir a trozos, despedazado por la enfermedad, autoengañado por el deseo de sobrevivir, le ponía al borde de una locura homicida, homicida de la memoria y del deseo, alcahuetas en la ocultación del rostro verdadero de la muerte.

Los pájaros de Bangkok
Manuel Vázquez Montalbán

martes, abril 15, 2008

El tambor de hojalata [Pasión liliputiense] (Günter Grass)

Rosvita estaba tendida junto a mí y tenía miedo. [...] Su miedo y mi valor juntaron nuestras manos: Yo, buscando a tientas su miedo; ella, buscando a tientas mi valor. Finalmente yo me asusté un poco, pero ella, en cambio, cobró algo de valor. Y cuando le hube alejado una primera vez el miedo, ya mi valor viril volvía a levantarse. En tanto que mi valor contaba dieciocho años esplendorosos, ella volvió a sucumbir no sé en qué año de su vida ni por cualésima vez, a aquel miedo sapiente que me inspiraba valor. Porque, lo mismo que su cara, tampoco su cuerpo, no por exiguo menos completo, mostraba las huellas del tiempo. Valiente intemporal y miedosa intemporal, ofrecíaseme allí Rosvita. Y nadie sabrá jamás si aquella liliputiense, que en la bodega soterrada de la cervecería perdió en el curso de un severo ataque aéreo sobre la capital del Reich su miedo bajo mi valor hasta que los de la defensa antiaérea vinieron a desenterrarnos, contaba diecinueve o noventa y nueve años; y al propio Óscar le resulta tanto más fácil ser discreto, cuanto que él mismo no sabe si aquel primer abrazo realmente adecuado a sus proporciones físicas le fue concedido por una anciana llena de valor o por una doncella arrastrada por el miedo a la pasión.

El tambor de hojalata
Günter Grass

lunes, abril 14, 2008

Ritmos étnicos, cantautores y Discopoleros (José Miguel López)

Cuando Radio3 comenzó a emitir, los ritmos étnicos no existían. Más de veinte años después no pueden vivir el uno sin el otro. Los festivales proliferan por toda España con gran calidad de programación y general beneplácito y los sonidos étnicos se han establecido como una clara y alegre alternativa al dominante pop anglosajón. El origen del estilo es reciente si bien es cierto que George Harrison convenció en 1965 al resto de los Beatles para que le dejaran incluir el sitar en piezas como Tomorrow never knows, o Within you without you, y que más tarde, un loco alemán, Holger Czukay, abandonó su grupo matriz, Can, para poder mezclar a su capricho las emisiones que captaba en su receptor de onda corta con sus propias ideas musicales, consiguiendo resultados tan brillantes como Persian love song.
Los ritmos étnicos no tomaron carta de naturaleza hasta que, en 1984, otros alemanes, Dissidenten, se mezclaron en igualdad de condiciones con unos marroquíes, Lem Chaheb, para realizar la “biblia” del género: Sahara elektrik. A partir de entonces todo fue diferente.

Ritmos étnicos, cantautores y Discopoleros
José Miguel López
Extraído de Radio 3, 20 años

La Guerra de las Salamandras (Karel Capek)

Tres días después del terremoto de Luisiana se tuvo la noticia de otra catástrofe geológica, esta vez en China. Tras un gigantesco y atronador terremoto se abrió una brecha en las costas marítimas de la provincia de Kiangsu, al norte de Nanking, aproximadamente entre la desembocadura del Yang-tse y el viejo cauce del Hwan-ho. Esta brecha fue inundada por el mar y se unió con los grandes lagos de Pan-yun y Huns-tsu, entre las ciudades de Hwaingan y Fugyang.
Parece ser que, a consecuencia del terremoto, el Yang-tse se salió de su cauce y corría en dirección al lago Tai y hacia Hang-chou. De momento no era posible calcular las víctimas. Cientos de miles de personas huían hacia las provincias del norte y del sur. Los barcos de guerra japoneses recibieron orden de navegar hacia las costas afectadas por el terremoto.
Aunque los terremotos de Kiangsu superaron en mucho, por su extensión, a la catástrofe de Luisiana, se les dedicó mucha menos atención, porque la gente ya está acostumbrada a los desastres en China y allí, al parecer, no le daban importancia a unos millones de vidas más o menos. Además de esto, se comprobó científicamente que se trataba tan sólo de un terremoto tectónico, en conexión con las profundas fosas marinas cercanas a las islas Riukiu y a las Filipinas. Sin embargo, tres días después marcaron los sismógrafos europeos nuevas sacudidas de tierra, cuyo centro parecía estar en algún lugar del archipiélago de Cabo Verde.

La Guerra de las Salamandras
Karel Capek

miércoles, abril 09, 2008

La infancia recuperada (Fernando Savater)

De cuentos propiamente infantiles —es decir, de los que son dirigidos a un público hasta ocho o nueve años— nada se comenta en estas páginas y no, desde luego, porque sean tema indigno de mención. De lo que aquí se habla es de relatos, [...] y éstos pueden —y deben— ser leídos en cualquier época de la vida, aunque por sus características intrínsecas suelan ser más disfrutados en la adolescencia y primera juventud. El espíritu que anima este tipo de narración nos es imprescindible por razones no estrictamente literarias o, si se prefiere, no sólo estéticas sino ante todo éticas. [...] Cuando Bataille habló de la literatura como la infancia al fin recuperada (y en un libro que trataba, no lo olvidemos, de autores malditos) no se refería ciertamente a historietas suavemente pueriles, sino a la obra de ficción como experimento en el que corremos de nuevo un riesgo fundacional.

La infancia recuperada
Fernando Savater

Discurso en la entrega del Premio Cervantes (Camilo José Cela)

Amo la palabra ya que en ella habita la idea y reside el primer huevecillo de la literatura, ese raro y punto menos que misterioso planeta cuya consideración hoy nos convoca aquí, en esta mañana de primavera. Goethe temía a las palabras, en plural -en el Fausto dice que cuando faltan ideas siempre hay palabras para substituirlas-, pero yo hablo ahora de otra cosa, yo discurro ahora sobre la palabra en singular esencia.
[...]
No puedo arrepentirme de haber visto pasar la vida entera con la pluma en la mano, yo ya no puedo dar marcha atrás por haberme pasado la vida escribiendo, tampoco quiero ni debo hacerlo y proclamo mi lealtad a mi oficio. Me reconforta pensar que la palabra tiene su mejor premio en sí misma, y doy gracias a Dios, también a los hombres, por no haberme querido mudo ni muerto.

Discurso en la entrega del Premio Cervantes
Camilo José Cela

El genio del idioma (Alex Grijelmo)

El genio de la lengua: un personaje con el que nos identificamos tanto (a menudo sin saberlo) porque en él cabemos todos, porque algo de su espíritu tenemos cada uno, puesto que entre nosotros lo hemos formado. La lengua es la mayor de las democracias, no sólo porque todas las decisiones las acaba tomando o ratificando el pueblo sino porque agrupa también a los que nos precedieron y a los que vendrán. Como escribió Eugenio Coseriu, «el lenguaje no es la actividad de un sujeto absoluto, sino de un sujeto histórico». «El español abarca por eso no sólo lo ya dicho, sino también lo que se puede decir en español». Wilhelm von Humboldt define la lengua como «un trabajo del espíritu», y añade: «el lenguaje no es un producto, es una energía»;. Emilio Lorenzo entendió que la lengua de la que disfrutamos reúne unos «instrumentos eficaces depurados tras siglos de historia del idioma».
[...]
El genio nunca habla por sí mismo, se refleja en nosotros -en el pueblo y en sus letrados- y, sobre todo, se muestra en las constantes de sus actos, que son los nuestros también. Se mueve y se detiene, a veces se equivoca, reflexiona sobre sus decisiones y analiza los hechos que se le presentan delante. Está dotado de una fuerza descomunal que a veces han canalizado las Academias y que a veces se desborda.

El genio del idioma
Alex Grijelmo

miércoles, abril 02, 2008

Estrella Distante [escrito en el cielo] (Roberto Bolaño)

Carlos Wieder seguía en el cielo luchando contra los elementos. Sólo un puñado de amigos y dos periodistas que en sus ratos libres escribían poemas surrealistas (o superrealistas, como solían decir utilizando un españolismo más bien gilipollas) siguieron desde la pista espejeante de lluvia, en una estampa que parecía sacada de una película de la Segunda Guerra Mundial, las evoluciones del avioncito debajo de la tormenta. Por lo que respecta a Wieder, acaso no se diera cuenta de que su público se había tornado tan exiguo.
Escribió, o pensó que escribía: La muerte es mi corazón. Y después: Toma mi corazón. Y después su nombre: Carlos Wieder, sin temerle a la lluvia ni a los relámpagos. Sin temerle, sobre todo, a la incoherencia.
Y después ya no tenía humo para escribir (desde hacía un rato el humo que escapaba del fuselaje daba la impresión, más que de escritura, de incendio, un incendio que se fundía con la lluvia) pero escribió: La muerte es resurrección y los fieles que permanecían abajo no entendieron nada pero entendieron que Wieder estaba escribiendo algo, comprendieron o creyeron comprender la voluntad del piloto y supieron que aunque no entendieran nada estaban asistiendo a un acto único, a un evento importante para el arte del futuro.

Estrella Distante
Roberto Bolaño

El Laberinto Sentimental (José Antonio Marina)

«A la gente le gusta sentir. Sea lo que sea», escribió Virginia Woolf en su diario. Hay que darle la razón y escandalizarse después por habérsela dado. ¿Cómo vamos a desear sentir en abstracto, acríticamente, al por mayor, cuando sabemos que algunos sentimientos son terribles, crueles, perversos o insoportables? La contradicción existe y sospecho que irremediablemente. Nos morimos de amor, nos morimos de pena, nos morimos de ganas, nos morimos de miedo, nos morimos de aburrimiento, y, a pesar de la eficacia letal de los afectos, la anestesia afectiva nos da pavor.
[...]
Espero que a estas alturas el lector haya comprendido por qué este libro trata del laberinto sentimental. Le invito a explorarlo, advirtiéndole que es una expedición de espeleología íntima. Creo haber encontrado una salida. Tal vez sea una gatera solamente, pero a una ciencia que empieza no se le pueden pedir portaladas. Me interesa que el lector actúe como juez, observe con lupa las pruebas que le ofrezco, evalúe los testimonios, intente reconocer en su propia afectividad las cosas que he descrito y pronuncie un veredicto justo. Si no es verdad que he encontrado una salida, me conviene saberlo cuanto antes, porque no hallo aliciente alguno en estar de por vida perdido en el laberinto.
[...]
Lo que veo al final de estas investigaciones es una larga tarea teórica y práctica, para al fin desaprender los miedos, aprender a amarse y también a no tomarse demasiado en serio, para reivindicar como propiedad y creación del hombre toda la belleza y la nobleza que hemos prestado a las cosas, y arrepentirnos, ciertamente, de la miseria y el horror que son también herencia nuestra. Al comprender nuestra vida sentimental se hace necesario emprender una reforma del entendimiento humano, que a su vez nos obligará a un cambio en los sistemas educativos. Bien a las claras se ve que éstas son palabras mayores. Lo que pretendo es hablar con palabras menores de esas palabras inmensas. Para ser más sincero: me gustaría hablar con palabras inmensas de esas palabras inmensas.

El Laberinto Sentimental
José Antonio Marina

martes, abril 01, 2008

Retratos [Una adorable criatura] (Truman Capote)

Marilyn tiene algo. Es una adorable criatura. No lo digo en el sentido evidente, en el aspecto quizá demasiado evidente. No creo que sea actriz en absoluto, al menos en la acepción tradicional. Lo que ella posee, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia deslumbrante, se perdería en un escenario. Es tan frágil y delicada que sólo puede captarlo una cámara. Es como el vuelo de un colibrí: sólo una cámara puede expresar su poesía. Pero el que crea que esta chica es simplemente otra Harlow o una ramera, o algo por el estilo, está loco. Hablando de locos, es eso es en lo que estamos trabajando las dos: Ofelia. Creo que la gente se reirá ante esa idea, pero lo digo en serio: puede ser una Ofelia exquisita. La semana pasada estaba hablando con Greta y le comenté la Ofelia de Marilyn, y Greta dijo que sí, que podía creerlo porque había visto dos de sus películas, algo muy malo y vulgar, pero, sin embargo, había vislumbrado las posibilidades de Marilyn. [...] Claro que Greta es una artista consumada, una actriz que domina perfectamente el oficio. Esa adorable criatura no tiene concepto alguno de la disciplina o del sacrificio. En cierto modo, no creo que vaya a madurar. Es absurdo que lo diga, pero me da la impresión de que morirá joven. Realmente espero que viva lo suficiente para liberar ese extraño y adorable talento que bulle en su interior como un espíritu enjaulado.

Una adorable criatura, de Retratos
Truman Capote

lunes, marzo 31, 2008

Errante en la sombra (Federico Andahazi)

Fue ese día, siendo aún un chico que gastaba pantalones cortos, cuando Juan Molina decidió que lo suyo habría de ser el tango. No sólo las canciones, que ya las conocía, sino el Tango. Aquel universo hecho para los más hombres. No bastaba con tener buena voz. Ni siquiera con cantar. El tango constituía un modo de confrontar la existencia, una manera de pararse frente a la vida, una forma de vestirse, de hablar, de fumar y hasta de caminar. [...] el tango no era una herencia familiar, sino, por el contrario, una manzana prohibida, un secreto que se escondía en los cafetines, una Biblia que se predicaba en los cabarets, en los tugurios, en las casas de citas. Y tenía un pontífice, un Santo Padre de sonrisa torcida y chambergo de ala corta y ladeada. Pero, por sobre todas la cosas, el tango era la ilusión de encontrar una respuesta al misterio que constituían las mujeres. O al menos eso creía Molina.

Errante en la sombra
Federico Andahazi

Escenas de cine mudo (Julio Llamazares)

Lo que ya no le perdoné -a don Aniceto no, a Franco- fue que pasara por el cruce de Sabero sin pararse a saludarnos y, sobre todo, que, a los dos o tres meses de aquello, enviara a los guardias civiles a Olleros para castigarnos.
Fue al comienzo del otoño, apenas un mes después de que se hubiera ido la Orquesta Compostelana. Recuerdo que coincidió con el retorno a la escuela y con un temporal de lluvias que duró varios días y que convirtió la plaza, y el pueblo entero, en un mar de barro. Una noche, de repente, hacia la madrugada, oí ruidos en la plaza. Me desperté. Era extraño. Era la primera vez que oía ruidos tan temprano (a juzgar por la oscuridad, todavía era muy pronto para que los mineros del primer turno volvieran ya del trabajo). Desde la ventana de mi habitación, que daba justo a la plaza, vi a varios guardias civiles que caminaban bajo la lluvia cubiertos con sus capotes y chapoteando en el barro. Eran muchos, casi tantos como el día de Franco. Llevaban metralletas como aquel día y los tricornios les brillaban con la lluvia como si fueran cristales (cristales de luna negra, pensé, como si aún siguiera soñando). Al llegar junto a las escuelas, los guardias se separaron y, mientras unos seguían andando, otros entraron en los portales o se apostaron en las esquinas como si estuvieran esperando a alguien. Fue todo lo que alcancé a ver, la única imagen clara que guardo de aquella noche, como si fuera una cartelera de una película que se borró con el tiempo, pues, de repente, llegó mi madre, cerró las contraventanas y me mandó volver a la cama.
El argumento de esa película, la historia que quedó oculta detrás de esa cartelera y de las contraventanas de mi casa, todavía lo recuerdo levemente, sin embargo.

Escenas de cine mudo
Julio Llamazares

El viaje a ninguna parte [Historia equivocada] (Fernando Fernán Gómez)

- Lo de Juanita Plaza fue cuando la muerte del presidente Kennedy. No se me olvida, porque se declaró luto y cerraron todos los teatros y los cafés. Kennedy se había hecho muy amigo de Franco cuando, después de ser elegido presidente, vino a España. En realidad, vino a decirle a Franco dos cosas: que no se vistiera más de legionario y que quitase la censura de los teatros, que también a nosotros a veces nos hacía la puñeta. Lo primero que hizo Kennedy a su llegada a España fue visitar La Mancha, porque era un gran lector del Quijote.
- No lo sabía.
- Sí, sí señor. En todos aquellos pueblos, Navaseca, Revuelta, Pozochico..., hubo fiestas, con las calles adornadas y baile en la plaza, y nosotros hicimos función. Tres días seguidos. Por eso me acuerdo muy bien. El Caudillo y Kennedy con su escolta pasaron como una centella. La gente gritaba a coro: « ¡Kennedy, Kennedy, Kennedy!» y «¡Franco, Franco, Franco!». El dueño del bar nos invitó a los cómicos a una ronda. Luego, cuando mataron a Kennedy, luto. Todo cerrado. Y lo encuentro muy natural.
- Tiene usted algunas fechas cambiadas, algunos datos...
- No puede ser. Luego lo miraré en los recortes.
[...]
- Kennedy murió bastantes años después, más de diez. Y nunca visitó España con el Caudillo.
- Es verdad..., es verdad... Ni el Caudillo quitó la censura de los teatros...

El viaje a ninguna parte
Fernando Fernán Gómez

viernes, marzo 28, 2008

Inquieta compañía (Carlos Fuentes)

Otra cualquiera menos bruta que yo ya se habría ido de la casa dejando a la miserable vieja sola con sus dos gatas: Estrellita y La Chapetes. No sé, me faltaban ovarios, seguro. Mis razones tenía. O sea, lo que no tenía eran medios visibles de sostenimiento, como dicen en las películas gringas cuando entamban a un vago. Ni siquiera poseía los medios invisibles de La Chapetes. Yo no necesitaba sostenes. Mis chichis eran demasiado escuálidas, abominaba de los brasieres rellenos y prefería conformarme con parecer modelito de los sesentas -la Twiggy del Tepeyac, vamos- con mi busto de adolescente perpetua. Dicen que a algunos hombres les gusta. A saber.
Además, mis sentimientos filiales eran ciertos, aunque nadie lo crea. Quería a mi madre a pesar de su mal carácter, que yo me empeñaba en llamar "fuerte personalidad" porque ya sabía que a mí me faltaba. No digo que yo fuese mosca muerta ni que estuviera pintada en la pared.

Inquieta compañía
Carlos Fuentes

La brevedad de los días (Andrés Trapiello)

Estamos hechos de repeticiones, las buscamos, nos amparamos en ellas, desde niños, desde aquellos días lejanos de la infancia en que pedíamos que nos contaran, antes de dormirnos, unos cuentos que habíamos oído cien veces, y exigíamos que nos los contaran de la misma manera y con las mismas palabras, intransigentes con las variantes.
Comprende uno que la poesía no sea para el gran público, pero todas las cosas que suceden en este oscuro rincón de la muy remota Extremadura son poéticas, tanto si se trata del hojalatesco canto de un gallo como de las voces incomprensibles que se lanzan dos hombres de un cerro a otro, el melodioso silbo de una mirla y la muchacha que viene de su huerto y cuyos senos dibujan dos pimpantes botones debajo del vestido.

La brevedad de los días
Andrés Trapiello

jueves, marzo 27, 2008

Joseph Conrad (Virginia Woolf)

Léase a Conrad, no en los libros que se regalan en los cumpleaños sino todo él, y en verdad estará perdido para el significado de las palabras quien no escuche en esa música un tanto rígida y sombría, con su reserva, su orgullo, su integridad vasta e implacable, que es mejor ser bueno que malo, que la lealtad es buena junto con la honestidad y el valor, aunque ostensiblemente a Conrad sólo le preocupa mostrarnos la belleza de una noche pasada en el mar. Pero es una labor desaconsejable extraer esas percepciones de su elemento, resecadas en nuestros platillos, sin la magia y el misterio del lenguaje, pierden la capacidad de excitarnos y estimularnos; pierden ese poder extremo que es la cualidad constante de la prosa de Conrad.

Joseph Conrad
Virginia Woolf

El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad)

Un barco es muy parecido a otro y el mar es siempre el mismo. En la inmutabilidad de cuanto los circunda, las costas extranjeras, los rostros extranjeros, la variable inmensidad de vida se desliza imperceptiblemente, velada, no por un sentimiento de misterio, sino por una ignorancia ligeramente desdeñosa, ya que nada resulta misterioso para el marino a no ser la mar misma, la amante de su existencia, tan inescrutable como el destino. Por lo demás, después de sus horas de trabajo, un paseo ocasional, o una borrachera ocasional en tierra firme, bastan para revelarle los secretos de todo un continente, y por lo general decide que ninguno de esos secretos vale la pena de ser conocido. Por eso mismo los relatos de los marinos tienen una franca sencillez: toda su significación puede encerrarse dentro de la cáscara de una nuez. Pero Marlow no era un típico hombre de mar (si se exceptúa su afición a relatar historias), y para él la importancia de un relato no estaba dentro de la nuez sino afuera, envolviendo la anécdota de la misma manera que el resplandor circunda la luz, a semejanza de uno de esos halos neblinosos que a veces se hacen visibles por la iluminación espectral de la claridad de la luna.

El corazón de las tinieblas
Joseph Conrad

Luces de Bohemia (Ramón María del Valle-Inclán)

Max Estrella: ¡Para mí, siempre es de noche! Hace un año que estoy ciego. Dicto y mi mujer escribe, pero no es posible.
El Ministro: ¿Tu mujer es francesa?
Max Estrella: Una santa del Cielo, que escribe el español con una ortografía del Infierno. Tengo que dictarle letra por letra. Las ideas se me desvanecen. ¡Un tormento! Si hubiera pan en mi casa, maldito si me apenaba la ceguera. El ciego se entera mejor de las cosas del mundo, los ojos son unos ilusionados embusteros. ¡Adiós, Paco! Conste que no he venido a pedirte ningún favor. Max Estrella no es el pobrete molesto.
El Ministro: Espera, no te vayas, Máximo. Ya que has venido, hablemos. Tú resucitas toda una época de mi vida, acaso la mejor.

Luces de Bohemia
Ramón María del Valle-Inclán

miércoles, marzo 26, 2008

La traición de Rita Hayworth (Manuel Puig)

¿Cómo es posible que se rechace una palabra sin saber su significado? Es algo que me ha ocurrido varias veces. Pese a que la palabra «wyllis» figuraba en el ballet «Giselle», tan famoso, siempre rehusé leer el argumento, algo me había puesto en guardia contra «Giselle», sabía sólo que Giselle era una wyllis.
Hoy no pude menos que enterarme. Las wyllis son simplemente las vírgenes que se suicidan y van después de muertas a habitar los bosques donde de noche bailan hasta el amanecer tomadas de la mano para no perderse, repitiendo los pasos de danza de la reina de las wyllis, quien para impedir que las desdichadas escapen con algún pastor extraviado en la floresta, inventa pasos más y más extenuantes, y obliga a todas las wyllis a danzar y danzar hasta agotar las fuerzas. Llegada la luz del día sus cuerpos se desvanecen, sólo la luz de la luna las podrá tornar corpóreas, nuevamente, al caer la noche.

La traición de Rita Hayworth
Manuel Puig

Cantos íberos [La poesía es un arma cargada de futuro] (Gabriel Celaya)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades:
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quienes somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: Poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: Lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

La poesía es un arma cargada de futuro, de Cantos íberos
Gabriel Celaya

martes, marzo 25, 2008

El idiota (Fedor Dostoievski)

Un hombre fue conducido un día al cadalso con otros condenados y le leyeron la sentencia que le condenaba a ser fusilado. Veinte minutos más tarde se le notificó el indulto y la conmutación de su pena. Antes habían sido conducidos y atados a los postes y él sabía de antemano en lo que pensaría: toda su ansia era imaginarse, con la mayor rapidez y claridad posibles, cómo sería aquello: en aquel instante vivía y existía. Pero después confesó que nada le fue más penoso que este pensamiento_ Si no muriese. Si me devolviesen la vida. ¡Qué eternidad se abriría ante mí! Transformaría cada minuto en un siglo de vida; no despreciaría ni un solo instante y llevaría cuenta de todos los minutos para no malgastarlos.

El idiota
Fedor Dostoievski

Apología de la novela policíaca (Alejo Carpentier)

El delincuente, el bandido genial, puede resultar mucho más lleno de interés que el sabueso que le muerde los talones. No debe olvidarse que, el criminal, tiene una superioridad filosófica sobre el detective. El criminal aparece como elemento creador, como hombre bastante hábil, desmoralizado o cruel, para ser capaz de situar la sociedad organizada ante una situación anormal. Su acto altera un equilibrio preestablecido, colocando a sus semejantes ante un hecho originado por su sola voluntad. Es acto de afirmación; equivale a la invención de un problema, más o menos intrincado, del que sólo ofrece las bases, sin indicar los medios que han de llevarnos a resolverlo. El detective encuentra un problema perfectamente planteado, que excluye toda participación por su parte, y del que sólo puede explicarnos el mecanismo si acierta en su tarea investigadora. El detective es al delincuente lo que el crítico de arte es al artista; el delincuente inventa, el detective explica.

Apología de la novela policíaca
Alejo Carpentier

viernes, marzo 14, 2008

Pactos Diabólicos en Flores [El hombre que pedía demasiado] (Alejandro Dolina)

Satanás: ¿Qué pides a cambio de tu alma?
Hombre: Exijo riquezas, posesiones, honores y distinciones.... Y también juventud, poder, fuerza y salud... Exijo sabiduría, genio, prudencia... Y también renombre, fama, gloria y buena suerte... Y amores, placeres, sensaciones... ¿Me darás todo eso?
Satanás: No te daré nada.
Hombre: Entonces no tendrás mi alma.
Satanás: Tu alma ya es mía. (Desaparece)

El hombre que pedía demasiado, de Pactos Diabólicos en Flores
Alejandro Dolina

Extracción de la piedra de locura [Cantora nocturna] (Alejandra Pizarnik)

La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.
Adentro de su canción hay un vestido azul,
hay un caballo blanco, hay un corazón verde
tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto.
Expuesta a todas las perdiciones,
ella canta junto a una niña extraviada
que es ella: su amuleto de la buena suerte.
Y a pesar de la niebla verde en los labios
y del frío gris en los ojos,
su voz corroe la distancia que se abre
entre la sed y la mano que busca el vaso.
Ella canta.

Cantora nocturna, de Extracción de la piedra de locura
Alejandra Pizarnik

Extracción de la piedra de la locura [Las promesas de la música] (Alejandra Pizarnik)

Detrás de un muro blanco la variedad del arcoiris. La muñeca en su jaula está haciendo el otoño. Es el despertar de las ofrendas. Un jardín recién creado, un llanto detrás de la música. Y que suene siempre, así nadie asistirá al movimiento del nacimiento, a la mímica de las ofrendas, al discurso de aquella que soy anudada a esta silenciosa que también soy. Y que de mí no quede más que la alegría de quien pidió entrar y le fue concedido. Es la música, es la muerte, lo que yo quise decir en noches variadas como los colores del bosque.

Las promesas de la música, de Extracción de la piedra de la locura
Alejandra Pizarnik

El infierno musical [La palabra que sana] (Alejandra Pizarnik)

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

La palabra que sana, de El infierno musical
Alejandra Pizarnik

viernes, marzo 07, 2008

Diario de un Skin (Antonio Salas)

Afirman los expertos que el rude boy es el primitivo skinhead, que viste de forma elegante imitando a sus héroes de las películas de gángsters, como harán poco después los mods, antes de afeitar sus cabezas y entrar en contacto con partidos políticos de extrema derecha.
En 1962 Jamaica consigue la independencia de Gran Bretaña y se vive una etapa de fiesta en la que musicalmente se desarrolló el rocksteady proveniente del ska y posteriormente el reggae (la palabra reggae se empezó a utilizar gracias a la canción de Toots and The Maytals llamada Do the Reggay que, según explicaciones del propio Toots, se refiere a la regular people, la gente normal de a pie, la gente de la calle, el concepto de clase obrera posteriormente popularizado por los skinheads).
Durante esta época multitud de jóvenes jamaicanos emigran a Gran Bretaña para conseguir trabajo y con ellos transportan su música, ya convertidas algunas canciones en auténticos himnos rock, como 007 de Desmond Dekker, que consiguió colarse en los primeros puestos de las listas inglesas, además de lanzar el fenómeno rudeboy por todo el continente (menos en España, aquel entonces se bailaba La chica ye-ye).

Diario de un Skin
Antonio Salas

La violonchelista (Otávio Augusto Martinez)

Al subir por las escaleras mecánicas, empecé a oír un sonido profundo e hipnótico en medio del ruido incesante de la estación, del chillar de los trenes. Con el informe debajo del brazo, una vez más sin saber porqué, seguí la dirección de aquel sonido, precipitado, como es bien común andar en estos sitios aunque no se esté con prisa. El sonido era grave. “Un violonchelo? Sí – era un violonchelo!” Tocaba algo minimalista, arpegiaba unos acordes, algo escandalosamente simple, pero imbuido de un lirismo que nunca vi igual, de un dramatismo profundo. “Philip Glass?”

La violonchelista
Otávio Augusto Martinez

jueves, marzo 06, 2008

El Arte Contemporáneo (Francisco Calvo Serraller)

... Libre, moderno y circunstancialmente vanguardista, no se podría explicar el arte de nuestra época sin atender a una de sus características más revolucionarias y esenciales: la de que es ya por definición un arte público, es decir, un arte concebido, ejecutado y dirigido para el consumo anónimo, para el mercado. Muy significativamente, el mecanismo que hizo posible el encuentro del arte con el público, el de las exposiciones temporales, fue creado en el siglo XVIII y no ha parado de extenderse desde entonces. Fue por eso por lo que el pensador Walter Benjamin dictaminó que, en el arte contemporáneo, lo exhibitivo había acaparado de tal forma el sentido de la obra de arte que ésta ya carecía de “aura”, ese resplandor sagrado que tradicionalmente la enaltecía como objeto de culto.
... Por lo demás, que hoy todavía discutamos qué es arte, sabiendo además que no llegaremos ya probablemente jamás a ninguna formulación dogmática definitiva al respecto, no nos priva de la experiencia y del saber derivado a partir de la historia de esta aventura, es decir, que quizá no sabemos adónde vamos exactamente por la senda del arte actual, pero eso no significa que estemos ciegos.

El Arte Contemporáneo
Francisco Calvo Serraller

lunes, marzo 03, 2008

¡Salvemos el Jazz! (Gilad Atzmon)

Es triste, pero el jazz ya no es una forma subversiva de arte. Ni siquiera es gimnásticamente atractiva. Ha pasado a ser un mero género marginal asociado con la música ambiental de fácil audiencia, al estilo de Kenny G y Norah Jones. Unos pocos veteranos de la primera y de la segunda generación todavía están entre nosotros y tocan tan bien como siempre, y prometedores jóvenes talentos hacen cola a la espera de entrar en una escena cada vez más restringida. Pero ni los unos ni los otros son activistas sociales.
El jazz todavía está lo bastante asentado como para ocupar la parte de atrás del segundo piso de cualquier tienda de discos, lo cual es algo que encaja a la perfección en la filosofía globalizadora del mercado. Nos ofrece una imagen de diversidad de un mercado musical rico en sonidos y colores. En la tienda se nos dice: «Pida lo que quiera, lo tenemos». Y tienen razón, uno puede ahora comprar el álbum revolucionario A Love Supreme de Coltrane sólo por 10 euros en cualquier tienda de música. ¡Qué ganga, menudo regalo de Navidad! Nuestro fiel Big Brother casi ha vencido. El mensaje espiritual y político del jazz casi está derrotado.
Aquí es donde yo trato de interferir. Como músico bop, me niego a considerar el jazz como una aventura técnica. El jazz no trata de la velocidad con que muevo mis dedos o de la complejidad de mis figuras rítmicas. Insisto en que el jazz no es una forma de conocimiento, sino un estado de ánimo. El jazz es una visión del mundo, una forma innovadora de resistencia.

¡Salvemos el Jazz!
Gilad Atzmon

La ventana siniestra (Raymond Chandler)

—Hay algo que quería aclarar —manifestó finalmente—. Todo lo que usted nos contó puede ser perfectamente cierto, y sin embargo, podría no estar diciendo la verdad. ¿Me entiende?
—No —respondí yo, que lo había entendido muy bien.
Tamborileó sobre su rodilla y me estudió con una mirada lenta. No era hostil, ni siquiera desconfiado. Era un hombre tranquilo que cumplía con su deber.
—Por ejemplo... Usted está realizando un trabajo. No sabemos de qué se trata. Phillips jugaba al detective privado. Él tenía una misión. Lo estaba siguiendo. ¿Cómo podemos saber, a menos que usted lo explique, que los trabajos de ustedes dos no tenían alguna relación? Y si es así, eso nos interesa. ¿Entiende?
—Ésa es una forma de verlo —contesté—. Pero no es la única y tampoco la mía.
—No lo olvido. Pero tampoco olvido que hace mucho que estoy en esta ciudad, más de quince años. Vi pasar muchos casos de asesinato. Algunos fueron resueltos, otros no pudieron ser descifrados, y algunos que pudieron serlo no lo fueron. Y uno o dos o tres de ellos fueron resueltos equivocadamente. Se le pagó a alguien para que cargase con la culpa y es muy probable que eso fuese sabido o fundadamente sospechado. Y olvidado. Pero pasemos eso por alto. Ocurre, pero no con frecuencia.

La ventana siniestra
Raymond Chandler

sábado, marzo 01, 2008

La tentación de existir (Emile Cioran) [Negar]

Los hay que van de afirmación en afirmación: su vida es una serie de síes... Aplaudiendo a lo real o a lo que les parece tal, consienten en todo y no tienen ningún empacho en decirlo. No hay anomalía que no expliquen o no coloquen entre las cosas «que pasan». Cuanto más se dejan contaminar por la filosofía, más, en el espectáculo de la vida y la muerte, son un público complaciente.
Para otros, acostumbrados a la negación, afirmar exige no solamente una voluntad de obnubilación, sino un esfuerzo contra sí mismo, un sacrificio: ¡cuánto les cuesta el menor sí! ¡Qué apostasía! Saben que un sí no viene nunca solo, que implica otro, toda una serie: ¿Cómo se van a arriesgar a él a la ligera? Esto no impide que la seguridad del no les irrite. Así nace en ellos la necesidad y la curiosidad de afirmar cualquier cosa.
Negar: no hay nada como eso para emancipar el espíritu. Pero la negación no es fecunda más que el tiempo en que nos esforzamos en conquistarla y apropiárnosla; una vez adquirida, nos aprisiona; una cadena como otra cualquiera. Esclavitud por esclavitud, más vale orientarse hacia la del ser, aunque sea al precio de cierto desgarramiento: no se trata, ni más ni menos, que de sustraerse al contagio de la nada, al confort de un vértigo...

La tentación de existir
Emile Cioran

viernes, febrero 29, 2008

Memorias de China (Jiang Xiao)

Nací en 1972, el mismo año que el personaje Ling Ling de mi película "Memorias de China". Aunque su historia no es la mía, tengo dulces recuerdos de mi niñez en los cines al aire libre. Crecí en una época de grandes carencias materiales y espirituales en China. En aquel entonces no había televisión ni Internet; ni siquiera teníamos teléfonos. Y sin embargo lo recuerdo como un momento feliz, sobre todo porque veíamos muchas películas al aire libre. La oferta era muy escasa: la mayoría eran películas locales de carácter político o "revolucionarias". Pero la pasión por el cine ya se había apoderado de mí. Nunca soñé que llegaría a ser directora de cine.

Memorias de China
Jiang Xiao

La función clave del cortometraje en la formación del audiovisual en España (Juan Carlos Martínez Rodríguez)

Desde inicios de la década pasada el cortometraje ha experimentado profundas transformaciones que le han llevado a convertirse por fin en un género audiovisual con entidad y problemática propias. Aumento de la producción, la incursión de las tecnologías digitales, eclosión de festivales especializados, etc... son sólo algunos de los aspectos esenciales para entender dicha evolución.
El corto en sí mismo es una forma de expresión audiovisual que merece la máxima consideración e interés.

La función clave del cortometraje en la formación del audiovisual en España
Juan Carlos Martínez Rodríguez

jueves, febrero 28, 2008

La hija del caníbal (Rosa Montero) [Madurar]

Con los años, los humanos nos solemos ir achicando por dentro. De las mil posibilidades de ser que tenemos todos, a menudo acabamos imponiendo sólo una: y las demás se petrifican, se marchitan. Los escritores-profetas del sentimiento ñoño le llaman a eso madurar, aclararse las ideas y asumir la edad, pero a mí me parece que es como pudrirse. Ahí están luego esos muertos vivientes: les conozco. Hombres y mujeres cuarentones, tal vez bien situados, incluso triunfantes en su profesión, que de cuando en cuando suspiran y te dicen: «A mí antes me gustaba tanto hacer deporte...» (ahora la sedentariedad les ha convertido en gordos infames), «de joven me encantaba escribir» (ahora no sólo no escriben ni una sílaba, sino que además el único libro que han leído en los últimos cinco años es el manual de instrucciones del vídeo), o bien «no te lo creerás, pero yo antes vivía al día, disfrutaba haciendo cosas imprevistas y me pasé un año recorriendo Europa a dedo» (y, en efecto, resulta difícil de creer, porque ahora el tipo en cuestión es tan vital como una acelga y tan móvil como un champiñón, y ni siquiera se atreve a comprar el periódico en el quiosco sin haberlo reservado antes por teléfono). Todos ellos acarrean en su interior una colección de momias, todos tienen por almario una necrópolis.

La hija del caníbal
Rosa Montero

La busca (Pío Baroja) [Australia]

Juan Manuel Núñez, hace una fortuna regular, se casa con una criolla y tiene dos hijas: Augusta y Margarita. Augusta, la menor, se casa con mi padre, Ricardo Hasting, que era un calavera que se escapó de su casa, y Margarita, con un militar, el coronel Buenavida. Vienen todos a España en muy buena posición, mi padre se mete en negocios ruinosos, y ya arruinado, no sé por dónde averigua que la fortuna del cura Núñez de Letona está a disposición de los herederos; va a Inglaterra, hace su reclamación, le exigen documentos, saca las fes de bautismo de los antepasados de su mujer y se encuentra con que la partida de nacimiento del cura don Fermín no se encuentra por ningún lado. De pronto, mi padre deja de escribir y pasan años y años, y al cabo de más de diez recibimos una carta participándonos que ha muerto en Australia.

La busca
Pío Baroja

miércoles, febrero 27, 2008

El engranaje de las mariposas (Kike Babas)

El pulso del día lo fío en el Bar. Y si no me entero de nada, perfecto, que para eso también está. En el mismo barrio y con la misma gente. Ahí se me han ido fumando los años más intensos de mi vida, los que he tenido. El Bar me presentó a tu madre, así que eres de raíz aquel primer brindis, un beso en cada mejilla. Su suelo se tragó los esputos de mi primera tuberculosis; sus paredes rieron escandalizadas al saberse las conexiones de mis condilomas, que pasaron a ser nuestros. En silencio cómplice asistió a la sangrante pérdida de encías. Ora fue cálido rincón oscuro, ora cruel circo mediático, con alguno de los romances de mi vida, que también se bebieron allí. Y testigo poco mudo de mis otras paternidades. Aquí celebré todos los cumpleaños de otros y alguno mío, y varias nocheviejas de tripi y fiestas de disfraces en invierno. En su baño todos hemos sido camellos. En algún momento llegamos a pensar que el Bar era el centro del mundo y nosotros invencibles; hasta que fuimos viendo que no. En el Bar se nos murió Uli, volando en parapente. Y Fernando. E Isra. Y Satanillas. Y Dazo. Y el gran Juanito.

El engranaje de las mariposas
Enrique Suárez Caicedo, Kike Babas

martes, febrero 26, 2008

La decadencia de Occidente (Oswald Spengler)

Al Fausto de la primera parte de la tragedia, al investigador apasionado en las noches solitarias, sigue consecuentemente el Fausto de la segunda parte, el Fausto del nuevo siglo, el tipo de una actividad puramente práctica, de amplio horizonte y orientada hacia fuera. Goethe, psicólogo, ha previsto el futuro de Europa occidental. He aquí la civilización ocupando el puesto de la cultura, el mecanismo externo en lugar del organismo interno, el intelecto, petrificación del alma, substituyendo al alma extinta. Como Fausto al principio y al final del poema, así se oponen en la antigüedad el heleno de la época de Perícles y el romano de la época de César.

La decadencia de Occidente
Oswald Spengler

El péndulo de Foucault (Umberto Eco) [Verdadera historia]

En Chartres alguien ha tapiado la cripta que comunica con el lugar subterráneo donde aún está la estatua pagana originaria, pero si se busca bien todavía es posible encontrar una virgen negra, Notre-Dame du Pillier, esculpida por un canónigo odinista. La estatua tiene en su mano el cilindro mágico de las grandes sacerdotisas de Odin y a su izquierda está esculpido el calendario mágico en el que aparecían, lamentablemente, digo que aparecían porque esas esculturas no se han salvado del vandalismo de los canónigos ortodoxos, los animales sagrados del odinismo, el perro, el águila, el león, el oso blanco y el licántropo. Por lo demás, a ninguno de los estudiosos del esoterismo gótico se les ha pasado que en Chartres también hay una estatua que sostiene la copa del Grial. ¡Ay, señores! Si aún supiésemos leer la catedral de Chartres, no según las guías turísticas católicas apostólicas y romanas, sino sabiendo ver, digo ver con los ojos de la tradición, la verdadera historia que esa fortaleza de Erec cuenta...

El péndulo de Foucault
Umberto Eco

Rumbo a Tartaria (Robert D. Kaplan) [Serbia y Kosovo]

En la cafetería de la Universidad Norteamericana de Bulgaria, con vistas a la plaza de la ciudad y las montañas que se alzan detrás, me senté a comer con un grupo de estudiantes de dieciocho y diecinueve años procedentes de Serbia, Albania y la región albanesa de Kosovo. Todos ellos hablaban un inglés impecable y habían obtenido una alta calificación en los exámenes de acceso a la universidad. Formaban parte de una nueva elite global, se expresaban con comodidad en varias lenguas y se encontraban a sus anchas en muy diversos ambientes culturales. Sin embargo, como habían crecido en países castigados por la pobreza que conllevaron el comunismo y las divisiones étnicas, mostraban un realismo que a menudo no tenían ni los más maduros estudiantes norteamericanos de su misma edad.
Durante mi estancia allí, ya había empezado la lucha, en pequeña escala, entre las fuerzas de seguridad serbias y el Ejército de Liberación de Kosovo integrado por combatientes de etnia albanesa. Un estudiante de Serbia manifestó que Milosevic era consciente de que no podía mantenerse p9or tiempo indefinido en Kosovo, pero sólo estaba dispuesto a conceder la autonomía a los albaneses después de una sangrienta internacionalización de la crisis y cuando se llegara a una punto en el que pudiera culpar a Occidente de su pérdida.
- Si Estados Unidos no interviene pronto, morirán muchos más albaneses antes de que Milosevic vea llegado ese punto – dijo el estudiante de Serbia.
Y, en esencia, eso fue lo que ocurrió un año después.
Un joven albanés de Kosovo añadió:
- Es posible que la nueva elite criminal de Serbia necesite que Occidente imponga más sanciones, pues cuantas más sanciones más dinero ganará.
La discusión continuó a ese mismo nivel. Aunque los estudiantes no estaban completamente de acuerdo, el serbio y el albanés se marcharon de la mesa agarrados del brazo. El espíritu de la democracia estadounidense y la libre búsqueda intelectual habían operado sutilmente su magia en estos chavales.
En Europa oriental los intereses estadounidenses y rusos seguían en conflicto.

Rumbo a Tartaria
Robert D. Kaplan

lunes, febrero 25, 2008

Con la Tierra nos basta (Isaac Asimov)

Araman habló por fin, dando todavía vueltas a las hojas que tenía ante él.
- Debe usted tener en cuenta, doctor Potterley, que la cronoscopia, o el panorama de una época si lo prefiere, es un proceso difícil.
El doctor Potterley, al verse interrumpido, frunció el entrecejo y replicó:
- Únicamente solicito ciertas escenas seleccionadas de épocas y lugares que yo indicaría.
Araman suspiró.
- Incluso algunas escenas, incluso una sola... El nuestro es un arte increíblemente delicado. Está la cuestión del enfoque, la obtención de la debida perspectiva y el mantenimiento de la escena. Y la sincronización del sonido, que proviene de circuitos completamente independientes.

Con la Tierra nos basta
Isaac Asimov

viernes, febrero 22, 2008

Como agua para chocolate (Laura Esquivel)

Gertrudis necesitaba de la receta, sin ella sería incapaz de hacer nada! Con cuidado empezó a leerla y a tratar de seguirla: Se bate una clara de huevo en medio cuartillo de agua para cada dos libras de azúcar o piloncillo, dos claras de huevo en un cuartillo de agua para cinco libras de azúcar y en la misma proporción para mayor o menor cantidad. Se hace hervir el almíbar hasta que suba tres veces, calmando el hervor con un poco de agua fría, que se echará cada vez que suba. Se aparta entonces del fuego, se deja reposar y se espuma; se le agrega después otra poca de agua junto con un trozo de cáscara de naranja, anís y clavo al gusto y se deja hervir. Se espuma otra vez y cuando ha alcanzado el grado de cocimiento llamado de bola, se cuela en un tamiz o en un lienzo tupido sobre un bastidor. Gertrudis leía la receta como si leyera jeroglíficos. No entendía a cuánta azúcar se refería al decir cinco libras, ni qué era un cuartillo de agua y mucho menos cuál era el punto de bola. ¡La que estaba verdaderamente hecha bolas era ella!

Como agua para chocolate
Laura Esquivel

Adán Buenosayres (Leopoldo Marechal) [La receta única]

¡Ahora veréis, mis hermanos, cómo perdí las ovejas del Señor! Entre los siete pecados capitales que asedian al hombre y le obligan a presentar batalla, tocóme a mí el de la gula, vicio grosero que, como ningún otro, rebaja el nivel del hombre hasta el oscuro plano de la bestia. […] Nunca dije misa que no fuera la del alba, y galopando en el Misal hacia un sabroso desayuno. Muchas veces, al atardecer, el penitente que aguardaba mi absolución en la rejilla del confesionario recibió tan sólo el ronquido y eructo de mis laboriosas digestiones. El resto de mi día, que no era escaso, lo dedicaba, no a frecuentar las Sagradas Escrituras, sino a buscar en libros de cocina tan raros como engañosos la receta única, el manjar bizantino que luego aderezaría yo en mis hornallas y cuyo aroma, divulgándose por el vecindario, haría reír a los ahítos y blasfemar a los hambrientos.

Adán Buenosayres
Leopoldo Marechal

Codex Romanoff [Modales y usos en la mesa] (Leonardo da Vinci)

Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será el objeto de su arte, y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino, pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.
Después de que el cadáver, y las manchas de sangre, de haberlas, haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.

Modales y usos en la mesa, del Codex Romanoff
Texto atribuido a Leonardo da Vinci

Este es mi pueblo (Albert Einstein) [Comunidad milenaria]

Nos hemos congregado hoy para recordar a la antigua comunidad milenaria, su destino y sus problemas. La nuestra es una comunidad de tradición moral, que supo demostrar y evidenciar su capacidad vital y su fortaleza en los años de penurias. De la misma surgieron, en todos los tiempos, varones que encarnaron la conciencia del mundo occidental, defensores de la dignidad humana y de la justicia.
Mientras esta comunidad se halle arraigada en nuestros corazones, subsistirá en beneficio de la humanidad, no obstante carecer de una organización completa.

Este es mi pueblo
Albert Einstein

jueves, febrero 21, 2008

Cuando el exilio permanece y dura (Adolfo Sánchez Vázquez)

El exilio sigue siendo una prisión, aunque tenga puertas y ventanas, y calles y caminos, si se piensa que el exiliado tiene siempre ante sí un alto, implacable, y movedizo muro que no puede saltar. Es prisión y también muerte; muerte lenta que recuerda su presencia cada vez que se arranca la hoja del calendario en el que está inscrito el sueño de la vuelta […] El exilio es un desgarrón que no acaba de desgarrarse, una herida que no cicatriza, una puerta que parece abrirse y que nunca se abre. El exiliado vive siempre escindido: de los suyos, de su tierra, de su pasado. Y a hombros de una contradicción permanente: entre una aspiración a volver y la imposibilidad de realizarla.

Cuando el exilio permanece y dura
Adolfo Sánchez Vázquez

Entrevista a Arturo Pérez-Reverte

Yo no tengo nada contra los abogados, pero es que estamos en manos de ellos. Casi todos nuestros políticos lo son y muchos manifiestan lo peor de la abogacía: el leguleyismo. Además, hay una profunda incultura parlamentaria. No creo que muchos diputados hayan leído un solo discurso de Cánovas, Sagasta, Prieto, Azaña, Gil Robles o Calvo Sotelo. Desconocen la tradición parlamentaria de la Restauración y de la II República. Estamos en manos de unos políticos que están haciendo una España virtual que no tiene nada que ver con la realidad. Si paras en cualquier taberna de pueblo o cualquier bar de carretera, allí donde haya trabajadores, te das cuenta de un divorcio absoluto. Se han construido una España política sólo para ellos, en la cual medran y se acuchillan, aunque luego se van a comer juntos tras el número parlamentario. Y esto es indignante.

Entrevista a Arturo Pérez Reverte

miércoles, febrero 20, 2008

Tesoro de la Lengua Castellana o Española [Gabacho] (Sebastián de Covarrubias)

Gavacho: Ay unos pueblos en Francia, que confinan con la provincia de Narbona; Strabon y Plinio los llaman gabales, Caesar gabalos. A éstos llama Belteforestio gavachus y nosotros gavachos. Esta tierra debe ser mísera, porque muchos de estos gavachos se vienen a España y se ocupan de servicios bajos y viles, y se afrentan cuando los llaman gavachos. Con todo esso buelven a su tierra con muchos dineros y para ellos son buenas Indias los reynos de España.

Tesoro de la Lengua Castellana o Española
Sebastián de Covarrubias

Episodios Nacionales - Juan Martín el Empecinado (Benito Pérez Galdós)

Basta de farsas. Ello es que nosotros luchamos, nosotros nos batimos y para nosotros no hay pagas, para nosotros no hay recompensa, para nosotros no hay más que palos, fríos, calores, lluvias, fatigas y por último una muerte gloriosa que para maldito nos sirve, si es que no nos coge en pecado mortal, para acabar de divertirse uno en los infiernos. [...] En resumidas cuentas, se acabará la guerra, y los que lo han hecho todo quedaránse más pobres que antes, mientras que los uñilargos irán a Madrid a comerse en paz lo que han merodeado a nuestra costa. ¡Si somos unos héroes, Sr. D. Juan Martín; si la historia se va a ocupar de nosotros y a ponernos por las nubes!...; pero comeremos pedazos de gloria y páginas de libro.

Juan Martín el Empecinado, de los Episodios Nacionales
Benito Pérez Galdós

martes, febrero 19, 2008

Una habitación propia (Virginia Woolf)

Shakespeare tenía una hermana; pero no busquéis su nombre en la vida del poeta escrita por Sir Sydney Lee. Murió joven... y, ay, jamás escribió una sola palabra. [...] Ahora bien, yo creo que esta poetisa que jamás escribió una palabra y se halla enterrada en una encrucijada vive todavía. Vive en vosotras y en mí, y en muchas otras mujeres que no están aquí esta noche porque están lavando los platos y metiendo a los niños en la cama. Pero vive; porque los grandes poetas no mueren; son presencias continuas; sólo necesitan la oportunidad de andar entre nosotros hechos carne. [...] Si nos hemos acostumbrado a la libertad y tenemos el valor de escribir exactamente lo que pensamos; si nos evadimos un poco de la sala de estar común y vemos a los seres humanos no siempre desde el punto de vista de su relación entre ellos, sino de su relación con la realidad... si encaramos el hecho, porque es un hecho, de que no hay ningún brazo al que aferrarnos, sino que estamos solas, y de que estamos en el mundo de la realidad y no sólo en el mundo de los hombres y las mujeres, entonces, llegará la oportunidad y la poetisa muerta que fue la hermana de Shakespeare recobrará el cuerpo del que tan a menudo se ha despojado.[...] En cuanto a que venga si nosotras no nos preparamos, no nos esforzamos, si no estamos decididas a que, cuando haya vuelto a nacer, pueda vivir y escribir su poesía, esto no lo podemos esperar, porque es imposible. Pero yo sostengo que vendrá si trabajamos por ella, y que hacer este trabajo, aun en la pobreza y la oscuridad, merece la pena.

Una habitación propia
Virginia Woolf

Lady sings the blues (Billie Holiday) [Ser uno mismo]

Todos tienen que ser diferentes. No puedes copiar a alguien con la esperanza de funcionar mejor. Si copias, trabajarás sin verdaderos sentimientos. Y sin sentimientos, todo lo que hagas equivaldrá a nada.
En toda la tierra no hay dos personas idénticas, y lo mismo tiene que suceder en la música, de lo contrario no será música.
Nunca olvidaré a ese español maravilloso, Pau Casals, que una vez tocó el violonchelo por la tele. Cuando terminó de interpretar a Bach, lo entrevistó una pollita norteamericana.
- Cada vez que lo toca lo hace de manera distinta -dijo efusivamente la entrevistadora.
Casals contestó:
-Tiene que ser distinta. No podría ser de otra manera. Así es la naturaleza, y nosotros somos naturaleza.
Ya ves. Ni tú mismo puedes ser como fuiste, para no hablar de ser como otro.

Lady sings the blues
Billie Holiday

lunes, febrero 18, 2008

La generación precaria (Marta García Aller)

Fuimos los primeros en tener tanta libertad de movimiento desde que éramos adolescentes. Vivíamos en un simulacro de independencia económica. Hemos viajado más en los últimos tres o cuatro años que nuestros padres en toda su vida. Las opciones y la libertad de elección han sido una parte fundamental de nuestra educación.
Nosotros, tan democráticos y negociantes, queremos ahora estar convencidos de todo lo que hacemos a cada paso. Aunque agradecidos por tener tantas opciones, a veces echamos de menos aquella época de las películas de Garci en las que la profesión y la pareja se elegían una vez y para toda la vida.
Estar perdido en la búsqueda de uno mismo parece un rasgo sintomático de quienes rondan la treintena, no sólo en España, sino también en el resto de países europeos. La juventud se está alargando hasta el infinito y más allá.

La generación precaria
Marta García Aller

Sonar y pensar (Ignacio Castro Rey)

No hay libertad sin pared a derribar, no hay música sin muralla sonora a destruir. Las paredes son necesarias, la disciplina de escuela es necesaria. Quien es demasiado libre ha de inventarse un amo, un temible Superyó: por ejemplo, aprender a obedecer al silencio. No hay autoridad más temible que la del silencio. Y esto matiza tal vez la revolución de Webern, Schönberg y todo lo que se deriva de la escuela de Viena. La abstracción, la serialidad dodecafónica, la ruptura fractal no pueden esquivar la figura, la necesidad de hacer cantar al sentido. De hecho, lo abstracto, la desaparición -el amado silencio de Cage- es un efecto de lo sólido, una deriva de la figura, una forma de leerla. En todo arte, de Mozart a Velázquez, hay abstracción: de otro modo no se aproximaría a la vida individual, que es siempre una abstracción encarnada. De otra manera no se conquista lo imposible de lo real, su espectro. Cada vez que construimos un castillo, se puebla de fantasmas. Esta es la virtud de la forma: no puede evitar convocar a lo informe. El reto de la música es éste, dialogar con el virus que late en la melodía mayoritaria.

Sonar y pensar
Ignacio Castro Rey

martes, enero 22, 2008

Noticia de un secuestro (Gabriel García Márquez)

A mí no me venga a hablar mierda. Vamos a lo que se trata. Usted tiene todo empantanado por andar pidiendo huevonadas y aquí no hay sino una vaina: simplemente, los tipos tienen que entregarse y confesar algún delito por el cual se les puedan meter doce años. Es lo que dice la ley y punto. A cambio de eso les dan una rebaja de penas y se les garantiza la vida. Lo demás son puras pendejadas suyas.

Noticia de un secuestro
Gabriel García Márquez

El planeta de los simios (Pierre Boulle)

Finalmente me dio el cuaderno y el bolígrafo, mirándome con una expresión de súplica.
Ahora era ella la que se mostraba ávida de establecer contacto. Di las gracias mentalmente a Pitágoras y me atreví un poco más por la vía geométrica. Sobre una hoja del cuaderno, dibujé lo mejor que supe los tres conos con sus ejes y sus focos; una elipse, una parábola y una hipérbole. Después, sobre la hoja de enfrente, dibujé un cono de revolución. Debo recordar que la intersección de un cuerpo de esta naturaleza por un plano es uno de los tres cónicos que siguen el ángulo de intersección. Hice la figura en el caso de la elipse y, volviendo a mi primer dibujo, indiqué con el dedo a la maravillada mona la curva correspondiente.
Me arrancó el cuaderno de las manos, trazó, a su vez, otro cono, cortado por un plano a un ángulo distinto, y me señaló la hipérbole con su largo dedo. Me sentí tan fuertemente sacudido por la intensa emoción que los ojos se me llenaron de lágrimas y estreché sus manos convulsivamente. Nova, en el fondo de la jaula, chilló de cólera. No la engañaba su instinto sobre la naturaleza de estas efusiones. Entre Zira y yo acababa de establecerse una comunicación espiritual por conducto de la geometría. Yo sentía una satisfacción casi sexual y me daba cuenta de que la mona estaba igualmente turbada.

El planeta de los simios
Pierre Boulle

miércoles, enero 16, 2008

Años de perro (Günter Grass)

Nuevamente se atreve Matern a proferir la exclamación: -¡Sin duda alguna, esto es el infierno!- pese a que solamente el llorar, en todas sus variantes humanas, permanezca sin lágrimas. Emoción seca transforma la cámara en una barraca de gemidos. Armazones, que hace un momento todavía eran chatarra, para resucitar luego como esqueletos y verse habitados por mecanismos silenciosos o ruidosos, habiendo de pasar a continuación por series de pruebas tanto técnicas como acústicas, se yerguen aquí, envueltos en degradadas telas lastimosas, sobre un fondo raspado liso, y forman círculos en los que el llorar corre por turnos. Y cada círculo se ha propuesto otro tipo de tarea provocadora de lágrimas, pero que se deseca, con todo, en desiertos. Aquí empieza. El círculo vecino no puede cesar de gimotear. Este círculo solloza profundamente hacia dentro. Un aullido, que se hinca y adelgaza, abolla y distiende cada círculo. Llorar sofocado, como en cojines. Lloriqueo, como si la leche se hubiera pegado. Gimoteo, con el pañuelo entre los dientes. La desdicha se contagia. Envuelta en calambres y amenazada por el hipo. De gruñido a gimoteo: aullido hinchado y lloriqueo delgado. Y por encima de los hombros convulsos, del golpearse el pecho y del llorar quedamente en sí mismo, una voz, vecina de las lágrimas, narra con tono plañidero historias conmovedoras, historias de moco e historias de agua, historias capaces de ablandar una piedra.

Años de perro
Günter Grass

lunes, enero 14, 2008

Los judíos españoles (Felipe Torroba Bernaldo de Quirós)

Los romances y canciones formaban parte de la vida cotidiana. En las fiestas, en los acontecimientos familiares, en las celebraciones religiosas, la música, de hondo sabor español, se mezclaba con las letras de los romances.
[...]
No se tienen datos acerca de la difusión de los romances entre los judíos españoles antes de la expulsión, aunque seguramente fue amplia. El pandero bíblico acompañaban siempre a los salmos religiosos desde los tiempos de Moisés, y lo fue también para los romances, que seguramente cantaron aquellas legiones de expulsos que marchaban hacia los puertos y las fronteras.
El pueblo judaico, tan fervoroso de sus cantos, religiosos y profanos, se llevaba en el recuerdo un nutrido acervo de romances hispánicos, y cuando se dispersó en lejanos países guardó con amor esas canciones, con nostálgica añoranza de la patria perdida.

Los judíos españoles
Felipe Torroba Bernaldo de Quirós

La Hermandad (John Grisham)

El Comité de Acción Política de Defensa o el CAP-D. tal como inmediatamente se dio a conocer por doquier, hizo su clamorosa entrada en el sombrío y corrupto mundo de las finanzas políticas. Jamás en la historia política reciente había habido un comité de acción política que hubiera gozado de un respaldo tan poderoso.
La semilla inicial del dinero la había sembrado un financiero de Chicago llamado Mitzger, un ciudadano con doble nacionalidad estadounidense e israelí. Este había aportado el primer millón, que había durado aproximadamente una semana. Otros acaudalados judíos habían sido atraídos rápidamente a la causa, pero sus personalidades se escondían detrás de las empresas y las cuentas bancarias de los paraísos fiscales.
Teddy Maynard era consciente de los peligros que hubiera entrañado el hecho de que un grupo de millonarios judíos aportara abiertamente dinero de forma organizada a la campaña de Lake. De ahí que hubiera dejado en manos de unos viejos amigos suyos de Tel Aviv la administración del dinero en Nueva York.
Nlítzger era un liberal en materia política, pero, para él, nada podía ser más importante que la seguridad de Israel.
Aaron Lake se mostraba excesivamente moderado en cuestiones sociales, pero también se tomaba muy en serio el tema de las fuerzas armadas. La estabilidad de Oriente Próximo dependía de que Estados Unidos fuera una nación fuerte, por lo menos a juicio de Mitzger.

La Hermandad
John Grisham

Desprestigiando a un escéptico (Bjorn Lomborg)

Soy danés, de izquierdas, vegetariano, ex-miembro de Greenpeace; y creía en la letanía de nuestro medio ambiente en permanente deterioro. Ya saben, el catastrofista mensaje repetido por los medios de comunicación, como cuando la revista “Time” nos dice que “todo el mundo sabe que el planeta está muy mal”. Estamos dañando la Tierra, se nos dice. Nuestros recursos se están agotando. Nuestro aire y agua están más y más contaminados. Las especies del planeta están extinguiéndose, estamos lapidando la naturaleza, diezmando la biosfera.
El problema es que esta letanía no parece estar respaldada por hechos. Cuando empecé a comprobarlo con los datos de fuentes solventes — la ONU, el Banco Mundial, la OCDE, etc.— emergió una imagen diferente. No estamos agotando la energía o los recursos naturales. Hay incluso más comida, y muere por hambre menos gente. En 1900, la esperanza media de vida era de 30 años; hoy es de 67. En los últimos cincuenta años hemos reducido la pobreza más que en los quinientos anteriores. La contaminación del aire en el mundo industrializado ha disminuido -en Londres el aire nunca ha estado más limpio desde la edad media-.
[...]
Creo que necesitamos ser capaces de señalar tales cuestiones sin ser censurados. Si los críticos quieren coger cada punto de mi libro, diseccionarlo sensatamente y juzgarlo, ese es su derecho. Hasta ahora, sin embargo, un velo de histeria ha cubierto el debate. La infundada denuncia del comité danés, que algunos han denominado orwelliana, ha conducido a una protesta académica. Sólo en Dinamarca, 280 profesores han firmado una petición rechazando la decisión. Ahora, más que nunca, necesitamos garantizar un debate abierto e imparcial.

Desprestigiando a un escéptico (Algo está podrido en el estado de Dinamarca)
Bjorn Lomborg

viernes, enero 11, 2008

La Guerra Civil Española (Ramón Puche Maciá) [CTV]

De todos es sabido la ayuda extranjera que el ejército nacional obtuvo durante la guerra, ayuda que vino canalizada principalmente de países de ideología fascistas tales como Alemania o Italia. El caso de Italia es especial pues a la ayuda técnica que mandó a España (aviación, carros de combate, municiones etc.) se le debe sumar un cuerpo expedicionario de tropas que combatieron encuadradas dentro del mismo ejército nacional aunque de una manera autónoma en el llamado Corpo de Truppe Voluntario (CTV).
Dicho cuerpo empezó a llegar a Cádiz a finales de 1936 y principios de 1937 y estaba formado principalmente por soldados del ejército regular italiano y “camisas negras” (milicianos del Partido Fascista de Mussolini) hasta totalizar una suma que pueden estimarse entre 40.000 y 50.000 hombres.
[...]
Como consecuencia de los acuerdos internacionales de retirada de voluntarios extranjeros una gran parte de sus efectivos abandonaron el país a finales de 1938. Las fuerzas que se quedaron participaron en la campaña de Cataluña y tras la rendición del ejército republicano permanecieron en España hasta que el 1 de junio de 1939, tras una calurosa despedida en el puerto de Cádiz, lo últimos combatientes del CTV regresaron a su país.

La Guerra Civil Española
Ramón Puche Maciá

Iconografía personal (Luis Buñuel)

"Lo más admirable de lo fantástico" ha dicho André Breton, "es que lo fantástico no existe, todo es real." Hablando con el propio Zavattini hace algún tiempo, expresaba mi inconformidad con el neorrealismo: estábamos comiendo juntos, y el primer ejemplo que se me ocurrió fue el vaso de vino en el que me hallaba bebiendo. Para un neorrealista, le dije, un vaso es un vaso y nada más que eso: veremos como lo sacan del armario, lo llenan de bebida, lo llevan a lavar a la cocina en donde lo rompe la criada, la cual podrá ser despedida de la casa o no, etc. Pero ese mismo vaso contemplado por distintos hombres puede ser mil cosas distintas, porque cada uno de ellos carga de afectividad lo que contempla, y ninguno lo ve tal como es, sino como sus deseos y su estado de ánimo quieren verlo. Yo propugno por un cine que me haga ver esa clase de vasos, porque ese cine me dará una visión integral de la realidad, acrecentará mi conocimiento de las cosas y de los seres y me abrirá el mundo maravilloso de lo desconocido, de lo que no puedo leer en la prensa diaria ni encontrar en la calle.

Iconografía personal
Luis Buñuel

viernes, diciembre 21, 2007

El último espejo (Leopoldo María Panero)

Inspirado en una pesadilla que tuvo por nombre «Marava Domínguez Torán»
Todo aquel que atraviesa el corredor del Miedo
llega fatalmente al Último Espejo
donde una mujer abrazada a tu esqueleto nos muestra
cara a cara el infierno de los ojos sellados
de los ojos cerrados para siempre como en una máscara
de muerta representando en el más allá el teatro último:
así miré yo a los ojos que borraron mi alma
así he mirado yo un día que no existe en el Último Espejo

El último espejo
Leopoldo María Panero

martes, diciembre 04, 2007

El pesimista corregido (Santiago Ramón y Cajal)

Veo negro y siento frío. Me parece que una ola tenebrosa de la noche estelar penetra en mi alma; que la temperatura glacial de los espacios interplanetarios me empapa como el errabundo aerolito; que las células de mi cuerpo pugnan por dispersarse como enjambre de abejas enloquecidas... ¡Lástima que la muerte suspenda la conciencia sin transferirla del cerebro a la célula y de ésta a la molécula! Momento felicísimo debe ser para los átomos de carbono y de nitrógeno encarcelados en los albuminoides del protoplasma el de la liberación definitiva y su libre expansión en los amplios dominios de la atmósfera. ¡Qué placer más grande sería sentirse disolver en la nada; ocultarse de la luz, aleteando sin rumor, como el murciélago que se refugia en la caverna; caer en el abismo, a semejanza del barco zozobrado en las tinieblas, sin producir espumas ni remolinos visibles, sin dejar, en fin, en ningún corazón, el amargor de un sentimiento!

El pesimista corregido
Santiago Ramón y Cajal

lunes, diciembre 03, 2007

Leyendas Urbanas ¿Qué hay de verdad en ellas? (Santiago Camacho)

Un culto en torno a la muerte de Paul McCartney se está formando a pesar de que los familiares insisten en que el famoso Beatle está vivo y goza de buena salud.
Los rumores respecto a la muerte de Paul McCartney aparecieron hace varios meses cuando sus admiradores comenzaron a encontrar símbolos en las letras de las canciones de los Beatles y en las portadas de sus discos. Las emisoras de radio y los periódicos se han visto saturados por multitud de llamadas preguntando: ¿Está vivo Paul?”
La presión popular se fue haciendo tan fuerte que el propio Beatle –o su doble, William Campbell, vaya usted a saber- tuvo que salir a escena para hacer unas declaraciones ante los medios de comunicación: “Estoy vivo y me encuentro bien, aunque preocupado por los rumores sobre mi muerte […], pero claro, si estuviera muerto, sería el último en enterarme.

Leyendas Urbanas ¿Qué hay de verdad en ellas?
Santiago Camacho

Historia de una vida [El miedo] (Elías Canetti)

El miedo prolifera más que nada, no nos hacemos una idea de lo poco que seríamos sin el miedo. La tendencia a entregarse una y otra vez al miedo es constitutiva del ser humano. Ningún miedo se pierde, pero sus escondrijos son misteriosos. Es quizá lo que menos se transforma de todo. Cuando pienso en aquellos primeros años reconozco antes que nada sus miedos, en los que fueron inagotablemente ricos. Muchos los descubro ahora, al cabo del tiempo; otros, que nunca descubriré, han de ser el misterio que me insufle deseos de una vida infinita.

Historia de una vida
Elías Canetti

Dios salve a La Movida [Jesús Ordovás] (Silvia Grijalva?

Yo conservo cuando recibo discos o maquetas en el programa, una cierta inocencia, aunque he escuchado muchísima música y aunque casi todo me suena a algo, trato de recordar que esa gente está empezando y que hay que darle tiempo. Yo mantengo la actitud que tenía en los ochenta, cuando veía a Kaka de Luxe, y Berlanga no sabía cantar, ni Alaska tocar la guitarra, ni Canut el bajo pero, sin embargo, tenían algo especial. Ese algo, que hace que uno piense que pueden ir a más, y esa es la actitud que tengo con la gente que empieza.

Jesús Ordovás en Dios salve a La Movida
Silvia Grijalba

Confesiones de una máscara (Yukio Mishima)

Hacía ya una año que sufría la infantil angustia de poseer un curioso juguete. Yo tenía doce años.
Ese juguete aumentaba de volumen a la menor oportunidad y parecía insinuar que, debidamente utilizado, podía ser fuente de delicias. Pero en ningún lugar tenía yo instrucciones escritas de cómo utilizarlo, y por eso, cuando el juguete tomaba la iniciativa en sus deseos de jugar conmigo, quedaba yo inevitablemente desconcertado. Alguna que otra vez, mi humillación y mi impaciencia alcanzaron tal punto de gravedad que llegué a pensar que deseaba destruir aquel juguete. Sin embargo nada podía hacer como no fuera rendirme al insubordinado instrumento, con su expresión de dulce secreto, y esperar acontecimientos pasivamente.

Confesiones de una máscara
Yukio Mishima

La tentación de existir (Emile Cioran)

Tras la cotidianidad del no ser, ¡qué milagro el del ser! Es lo inaudito, lo que no puede ocurrir, un estado de excepción. Nada hace presa en él, salvo nuestro deseo de alcanzarle, de forzar la entrada, de tomarle por asalto.
Existir es una costumbre que no desespero de adquirir. Imitaré a los otros, a los astutos que lo han logrado, a los tránsfugas de la lucidez, saquearé sus secretos y hasta sus esperanzas, feliz de poder aferrarme con ellos a las indignidades que conducen a la vida. El no me fatiga, él sí me tienta. Habiendo agotado mis reservas de negación, y quizá la negación misma, ¿por que no debería yo salir a la calle a gritar hasta desgañitarme que me encuentro en el umbral de una verdad, de la única válida? Pero cuál pueda ser, eso lo ignoro todavía; no conozco más que la alegría que la precede, la alegría y la locura y el miedo.
Es esta ignorancia -y no el temor al ridículo- lo que me quita el valor del alertar al mundo de observar su espanto ante el espectáculo de mi dicha, de mi sí definitivo, de mi sí sin salida...

La tentación de existir
Emile Cioran

Memoria del flamenco [Vino profundo] (Félix Grande)

Escribo estas líneas al anochecer, junto a una botella de vino. He estado escuchando, a solas, en la casa vacía, una siguiriya que canta Camarón de la Isla. “A los santos del cielo/ les voy a pedir...” Hace unas horas, los habitantes de mi casa, los míos, mis gentes, han ido a otros asuntos; ya no tardarán en volver. En ese tiempo ha visto cómo se amortiguaba, hasta morir, la luz del día; cómo la noche, cortés e inexorable, iba llenando el mundo. Tomé un primer vaso de vino y me entregué, de buena ley y maniatado, a la voracidad de mis recuerdos. A veces, uno no tiene a sus recuerdos; a veces, uno es su prisionero, su perro, su esclavo. ¿Cada uno se reúne con sus recuerdos cuando se lo merece? No lo sé. Me asomé a los últimos años de mi vida, sintiendo un cierto vértigo, un borbotón de gratitud, algún rumor de cicatriz, algo de miedo, un fogonazo de congoja, un poco de perfume humilde, unos ruidos de pasos, puertas que se abren, una gran penumbra de manos, rostros que no se apagan nunca...

Vino profundo, de
Memoria del flamenco
Félix Grande