lunes, mayo 14, 2007

Mundo tenebroso (Daniel F. Galouye)

Él descendió el primer peldaño y se dispuso a bajar al siguiente. Había encontrado, para su desgracia, que la Radiación estaba muy cerca del Mundo Original. Pero aquello no significaba que el Paraíso no se hallaba lejos de allí.
Además, su atención se hallaba tan fascinada por aquel tump-tump, tump-tump, que no quería pensar en nada más. Aquel profundo y grave latido lo atraía irresistiblemente hacia abajo... hacia abajo...
Aquel ruido era tosco, pero delicado a la vez. Eran sones agudos y precisos, profundamente claros. Dijérase que un superdifusor de ecos resonaba a gran distancia... un difusor cuyos ecos eran tan perfectos, que no se perdía ni un detalle del medio ambiente.
A pesar de que tenía su oído embotado por su contacto con el infinito de los diablos nucleares, distinguió detalles en las piedras que le rodeaban que de otro modo no hubiera podido percibir. Cada fisura y grieta de los peldaños, cada oquedad de las paredes, las más diminutas elevaciones o depresiones de las superficies... todo le era claramente audible. A decir verdad, los conjuntos sonoros que entonces recibía eran casi tan perfectos como las sobrenaturales impresiones que sus ojos captaron cuando toda la Luz de la Radiación cayó sobre él.

Mundo tenebroso
Daniel F. Galouye

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